Hoy el Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras
volvió a incluir el “Caso Berenzon” en su orden del día. Siendo públicos y
evidentes los descarados plagios que realizó en sus tesis
de maestría y doctorado,
en artículos
académicos y en una conferencia
magistral, habiendo presentado protestas formales Francisco
Miñarro y Juan
Manuel Aurrecoechea, dos de entre los más
de veinte autores afectados, sumado su voz a la denuncia Pedro
Salmerón, Guillermo
Sheridan, Roberto Breña,
Gabriel Torres Puga y
Carlos
Martínez García, existiendo un antecedente
sancionatorio por ausentismo, incumplimiento de carga docente y mendacidad
de 2011, y habiendo llegado el tema a las páginas de la prensa
nacional, pareciera que todo está claro. Está claro que Boris adquirió
fraudulentamente sus títulos de maestría y doctorado en historia porque sus
tesis son producto de extensos plagios, evidentes en documentación pública que
permite a cualquiera efectuar sus propios cotejos. Está claro que Boris escaló
en la jerarquía académica de la Facultad de Filosofía y Letras y del Sistema
Nacional de Investigadores por medio de trampas y mentiras, presentando trabajo
ajeno como propio y ausentándose cínicamente de sus cátedras durante años. Está
claro que el tipo de prácticas fraudulentas que Boris realiza merman la
reputación de la Universidad Nacional e indignan a quienes estudiamos y
laboramos en ella, actúan en detrimento de la formación de profesionistas en
nuestro país, cuestionan duramente el mito de la meritocracia académica y la
justificación social de la práctica intelectual, son injusta y generosamente
remuneradas con dinero público, vulneran el sistema de autoría, honestidad y
atribución intelectual tan caro al campo de la producción de conocimiento, y minan
el prestigio de los oficios de historiadores y maestros. Todo esto está
claro. Lo que no parece tener explicación es por qué, en medio de una claridad tan deslumbrante, el Sr. Berenzon tiene asignadas varias materias
para el próximo semestre. Historiografía
General, su feudo, asignatura obligatoria que le garantiza alumnos aún en
el improbable caso de que nadie quisiera inscribirse con él, y, sorpresa de
última hora para la semana de cambios, un curso de teoría: “Historia
y psicoanálisis”, que los historiadores en formación tendrán posibilidad de
tomar todos los jueves. La pregunta es: ¿por
qué seguirá Boris dando clases?
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(imagen tomada de http://www.webvai.com/wp-content/uploads/2010/10/preguntas-designer.jpg) |
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